Escritura y soledad

recopilación de la obra periodística y literaria

Jorge Baron Biza (1942-2001) dejó una vasta obra escrita que aún permanece diseminada e invisible. Si bien ejerció el periodismo y publicó en importantes medios de comunicación a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, la reputación y el reconocimiento como escritor le llegaron cuando ya había muerto.

Aunque incompleto y en continuo proceso de transformación, este archivo busca reunir los hilos de la sofisticada trama que componen la escritura de Jorge Baron Biza: un autor que brilló con luz propia – en pos de hacer de la belleza del mundo una belleza accesible al lector- y cuya producción se inscribe en la mejor tradición del periodismo y la prosa literaria argentina.

Fotografía: 1999© Bibiana Fulchieri

Experto en temas sutiles

Biografía

Jorge Baron Biza nació en Buenos Aires pero pasó los últimos años de su vida en Córdoba. Cuando el escritor eligió ese lugar, en 1994, para radicarse definitivamente sabía que la provincia mediterránea era una caja de resonancia de las tragedias familiares.

Dos días antes del atentado a las torres gemelas en Nueva York, Jorge Baron Biza se arrojó desde el doceavo piso de su departamento ubicado en el centro de la ciudad de Córdoba. El salto al vacío vino a confirmar algo que todos daban por descontado.

“Una gran corriente de consuelos afluyó hacia mí cuando se produjo el primer suicidio en la familia. Cuando se desencadenó el segundo, la corriente se convirtió en un océano vacilante y sin horizontes. Después del tercero, las personas corren a cerrar la ventana cada vez que entro en una habitación que está a más de tres pisos. En secuencias como ésta quedó atrapada mi soledad”.

Esas líneas consignadas en la solapa de El desierto y su semilla –quizás como desahogo, quizás como plegaria– finalmente devinieron en profecía y Jorge Baron Biza murió sin saber que su obra, con el paso del tiempo, iba a cobrar una dimensión impensada.

Ilustración: 2018© Jeff Östberg

A lo largo de su carrera, Jorge Baron Biza publicó en los principales medios gráficos del país, así como en revistas especializadas, suplementos culturales, catálogos de muestras y apuntes de cátedra. Otros formatos como conferencias, presentaciones, guiones y clases también forman parte del legado de este escritor.

En el terreno periodístico, ningún género escapó a su pluma: crónicas, entrevistas, ensayos, comentarios y la reseña –donde alcanzó notas altísimas- son muestras de un espíritu preocupado por las más variadas aristas del quehacer cultural y la búsqueda incesante de la belleza en el mundo.

El abanico de temas abordados, con agudeza y erudición, por Baron Biza habla de un autor autodidacta con una sólida formación –especialmente en áreas como filosofía, historia del arte, literatura, estética y teoría de la cultura- y siempre abierto a la exploración y el planteamiento de nuevos enfoques para el análisis y la crítica cultural.

La producción periodística de Baron Biza se sitúa en diferentes puntos geográficos del país, principalmente en Buenos Aires, donde residió la mayor parte de su vida, y en Córdoba capital, donde vivió los últimos diez años. 

Tanto en su faceta de escritor y como resultado de una profusa labor en el campo de la crítica de arte y el periodismo, Jorge Baron Biza dejó una vasta obra escrita que aún permanece desconocida.

De ahí la necesidad de reunir y revisar los textos concebidos por este escritor que fueron publicados en distintos medios de comunicación, tanto capitalinos como de otras regiones de nuestro país, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y que vistos en conjunto podrían componer una pieza única del periodismo cultural argentino.

Jorge Baron Biza sabía del poder reconfortante de las palabras y  la potencia de la escritura para configurar el mundo. En sus artículos parece ir más allá de lo que el artista imagina sobre su propia obra.

La diversidad de artículos publicados y proyectos editoriales en   los que colaboró evidencian a un escritor que no se desalentaba con facilidad y que trabajaba incansablemente en busca de la belleza perdida.

Estos escritos rebosan de detalles y referencias del mundo urbano en la voz de un narrador exquisito, capaz de combinar la sencillez de un relato callejero con pinceladas de notable erudición.

Entre 1986 y 1991 se desempeñó como jefe de redacción y subdirector de La revista, una publicación en la que se exhibían, como en una pasarela, los avatares de los personajes más conocidos del espectáculo, la moda y la alta sociedad.